Todo está bien, ya todo pasó.
Se aprende.
Se sufre, duele muchísimo,
estás al borde...
Lloras, y vuelves a llorar, hasta que no te quedan
lágrimas.
A veces quieres estar sóla, a veces piensas en amigos que en
otros momentos estuvieron ahí y te vendrían muy bien ahora (sientes que
los necesitas), pero no están...
Pero no importa, al final lo aceptas.
Lo comprendes, lo perdonas y lo aceptas.
Y sigues adelante.
Supongo que quiero decirte que te he echado mucho de menos. Y no sólo en los malos momentos.
Me alegro mucho de volver a saber de ti.
Un abrazo con muchísimo cariño.
Un abrazo con muchísimo cariño.