jueves, 19 de enero de 2012
Princesa de la noche y del mar
Rostro de porcelana rosada,
ojos verdes de cristal,
pelo negro de seda,
liso hasta el más allá.
Cara de inocente niña,
Mirada que hace temblar,
No por frío o picardía,
Si no por miedo a fantasear.
Tu nariz es perfecta, niña,
Tus labios invitan a soñar,
Qué grande es tu belleza!
Princesa de la noche y del mar.
Tu cabello, himno a tu Madre Noche,
Tus ojos a tu Padre Mar,
Esos son los dos Reinos
Que algún día heredarás.
Se pelearán estrellas y coral,
La luz de la luna contra la sal,
Por ver quien te ofrece niña,
El mejor lecho donde descansar.
Y será tuyo el poder de las mareas,
Tuyo el don de hacer arder a las parejas,
Que se funden en uno bajo tu manto de estrellas.
En tus manos estarán todos esos deseos,
que se piden cuando una estrella fugaz cruza el cielo,
y a ti se encomendarán las almas de los marineros.
Por favor, no seas dura con los corazones sinceros.
miércoles, 18 de enero de 2012
El juego de las olas
No toco fondo, siempre he tenido mucho miedo al agua, a no hacer pie. Intento con todas mis fuerzas nadar hacia la arena.
Pero parece que su juego sigue, y son muy fuertes. Mi aguante físico empieza a caer en picado, y mi cabeza no hace más que dar vueltas. Me parece casi hasta escuchar sus risitas de fondo mientras voy perdiendo la consciencia.
Ya noto como mis músculos no responden, me cuesta respirar, y voy sintiendo como mi cuerpo se va hundiendo mientras parece que caigo en un sueño profundo.
Aceptando la derrota me relajo completamente, aunque mi mente parece ir a mil por segundo.
Antes de cerrar los ojos me pareció que había algo más de un metro hasta la superficie.
Sólo espero que alguien me haya visto y vengan pronto a sacarme de aquí.
Y si no es el caso, tampoco es tan mala idea vagar por el fondo del mar indefinidamente.
Ya no le tendré miedo al agua ni a no hacer pie, nunca más. Tampoco a la oscuridad, ni a los gritos, a no cumplir las expectativas. Ya no temeré el mañana ni me atormentará el pasado.
lunes, 16 de enero de 2012
Hojas revueltas
intentan contar mi historia,
hablar de sentimientos,
de personas que me importan e inspiran.
Mi historia, como las hojas,
una historia revuelta,
ideas desperdigadas,
sentimientos desordenados.
Así es mi interior,
lleno de hojas revueltas sobre un escritorio descuidado y polvoriento.
A mi soldado
Mi soldado, mi General, mi compañero…
Un eterno luchador, un incansable guerrero durante toda su vida. Busca y encuentra las fuerzas y el optimismo donde, a veces, parece no haberlos.
Alegre, enamorado de la vida, de la naturaleza, del amor. Apasionado. Disciplinado. Defensor del bien y de lo correcto.
Su paraíso sería vivir en el monte, rodeado de la Madre Naturaleza, mientras disfruta, o bien de la bella armonía del silencio, interrumpido por el canto de algunos pájaros, o del agua de un río que corretea cerca, quizás de la lluvia o de una tormenta, del fuego de una hoguera susurrándole secretos, o bien de la hermosa música clásica, que le relaja, lo motiva, quizás le hace soñar… Amante de los animales, sobre todo de aquellos que se dice son los mejores amigos del hombre.
Mi soldado, mi General, mi amigo… Siempre me ha llevado de la mano por los duros caminos de la vida, enseñándome a remar de la manera adecuada, para que ni me quede estancada, ni me arrastre la corriente, invitándome a luchar, animándome a levantarme si es que me he caído, ha sido y sigue siendo mi entrenador personal, es la voz que me alienta, que me consuela pero me da fuerza, me ha enseñado a no conformarme y a exigirme el 120% de lo que puedo ser, o dar. Siempre ha estado ahí, nunca ha estado lejos, nunca me ha dejado sola.
Parece estar hecho de acero, un coloso intocable, pero sus ojos, su mirada, lo delatan. Si los escuchas te cuentan que es tan humano como el que más, que ha sufrido, que conoce muy bien el dolor, que ama tanto que le duele, que tiene un corazón que apenas le cabe en el pecho, que se desvive por los demás. Ay, esos ojos verdes, esa mirada cristalina, brillante… Puedo verla sin tener que cerrar los ojos, puedo sentir lo que siente sólo mirándole a los ojos… Quizás la mirada más expresiva que haya conocido en toda mi vida… Adoro esos ojos… Los ojos de mi soldado, de mi general, mi compañero… Los llevo siempre conmigo allá donde vaya.
Si fuese un animal, sería un majestuoso caballo, libre, fuerte, disfrutando al correr del viento en su rostro, incansable y también juguetón. O un águila real, bella, volando alto, muy alto, deleitándose con los maravillosos paisajes y las vistas desde allí arriba… Queriendo acercarse al sol…
Si fuera un elemento, indudablemente sería el fuego. De nuevo majestuoso, apasionado, brillante, fuerte, iluminando las pupilas de quien lo observa y le presta atención.
Si tuviera que ser un color, desde luego sería el verde, esperanzador, optimista, sabio, quizás con algún tinte de rojo por su fuerza, su pasión, su incansable lucha, sus ganas de vivir, pero gracias al verde consigue el equilibrio necesario para relajarse y estar tranquilo cuando es necesario.
En el medievo hubiera sido un paladín de voluntad de hierro, protector, defensor, guerrero noble y leal, elegante caballero fuerte y valeroso.
El mejor amigo que alguien pueda tener, el mejor compañero tanto de batalla como de ocio. Leal, sincero, empático, generoso, siempre antepondrá tu bienestar al suyo, sabe escuchar y sabe también dar los mejores consejos, las mejores guías.
Mi soldado, mi General, mi amigo… Ya se ha puesto el sol, y tras prepararse unas tostadas (en la brasa de la chimenea) con aceite, tomate y sal, y un poco de cecina para cenar, acompañado de la más excelente y exquisita música clásica, siente que es la hora de salir a dar un pequeño paseo para observar la magnificencia del firmamento… Allí se puede uno maravillar como nunca podrá hacerse en la ciudad… Hace frío, pero no le importa, va bien abrigado y se deleita observando las estrellas… Y junto con el silencio le invitan a sentir, a sentir con plenitud lo que es la vida… Le cuentan lo que es importante y lo que no lo es… Le hablan de belleza y de amor… Respirando aire puro, se siente pleno, disfruta de ese momento perfecto y anhela que dure un poco más…
Mañana tendrá que volver a la ciudad, con el ajetreo rutinario que esto conlleva… Pero no se marcha con las manos vacías, se lleva toda esa experiencia, ha recargado energía suficiente hasta que llegue la hora de volver, y sabe que volverá, y en cierto modo lo ansía, aunque vuelve bien dispuesto y de buena gana a cumplir con sus obligaciones como buen hombre responsable que es. Si alguna obligación no le gusta, se las apañará para hacer que le guste o que sea más llevadera.
Mi queridísimo soldado, mi General, mi compañero, mi amigo… Estoy orgullosísima de ti, siempre lo he estado… De hecho me gustaría parecerme más a ti… Te quiero con todo mi corazón… Sé que para ti no ha sido fácil, bueno, la verdad es que para mí tampoco… Pero por favor, créeme cuando te digo que tus esfuerzos no han sido en vano ni mucho menos… Que tu labor como entrenador personal no ha caído en saco roto como puede que te parezca… Créeme, tu voz y tu mirada siempre van conmigo, nunca me dejan sola… Y aunque me equivoque una y mil veces, nunca será porque tú lo hayas hecho mal, o no lo hayas sabido hacer… Nunca.
Sigue enamorado de la vida… Yo seguiré caminando cogida de tu mano.
sábado, 14 de enero de 2012
Para mi querida rosa roja...
Ahora tiene la mirada perdida, sus brillantes ojos verdes siempre te invitan a perderte en ellos cuando te mira.
En éste momento tiene la mirada triste, una verdadera pena, porque cuando su corazón sonríe, sus ojos iluminan el lugar donde ella está; no sé si es consciente.
Los primeros rayos de luz de la mañana la buscan, y cuando la encuentran le miman, le abrazan, se funden con ella transmitiéndole todo su amor, amor enviado desde el mismísimo Sol. Tampoco sé si ella es consciente.
Parece estar preocupada. Cuando la veo así me transmite una sensación de intranquilidad, y pienso, si ella se viera tal y cómo la veo yo, sería la Reina de la Felicidad…
He aprendido mucho de ella y con ella, me ha ayudado el hecho de haberla conocido, como jamás podrá imaginar. He tenido el placer y el honor de escuchar mucha sabiduría de sus labios, sabiduría que si de otros labios hubiera salido no habría calado en mi, pero ella me ha dejado huella. Ella es muy especial, es única.
¿Qué le ocurre a mi rosa roja? Sí, para mi es como una rosa roja. Dulce y sensible, pero llena de pasión y desenfreno, a veces tierna, a veces salvaje… Y también tiene sus espinas… Espinas que la protegen de quien ella cree que puede hacerle daño. Fuerte y frágil a la vez, es como una rosa roja… Bella, suave, pero no te acerques demasiado. Ella pone los límites, y no dudes respetarlos.
Mi dulce y apasionada rosa roja, con el Poder latente de una Reina de la Felicidad, se encuentra perdida, insegura, como en un laberinto completamente desconocido, lleno de trucos, engaños y bromas de mal gusto, y no ve quién le tienda una mano para ayudarle a encontrar la salida.
Lo que no sabe es que cuando ella todavía está dormida, soñando con una salida, las gotas de rocío que la cubren, la empapan con su amor, al igual que los rayos del sol, y no es sólo amor… Es un amor inteligente y sabio, que le susurra la respuesta, cada madrugada le susurran la respuesta al oído mientras ella duerme. Así pues, ella sabe la respuesta, sabe el camino de salida, esa mano ausente que la puede guiar, la lleva dentro. Aunque no sé si es consciente.
Lo que sí sé es que está a un paso de ser consciente de todo ésto, hace tiempo que ya la veo brillar cuando la miro, ya oigo cantos de alegría cuando la escucho, y cuando camina es como si fuera escoltada por la Guardia Imperial, aunque ella no lo sienta. Lo sabrá, lo sentirá, a su debido tiempo, pero pronto.
Descansa en los brazos del Universo pequeña rosa, él se hará cargo de todo… Tú solo tienes que ocuparte de existir… y disfrutar esta existencia.