Mareada, las olas juegan conmigo como si fuese una pelota.
No toco fondo, siempre he tenido mucho miedo al agua, a no hacer pie. Intento con todas mis fuerzas nadar hacia la arena.
Pero parece que su juego sigue, y son muy fuertes. Mi aguante físico empieza a caer en picado, y mi cabeza no hace más que dar vueltas. Me parece casi hasta escuchar sus risitas de fondo mientras voy perdiendo la consciencia.
Ya noto como mis músculos no responden, me cuesta respirar, y voy sintiendo como mi cuerpo se va hundiendo mientras parece que caigo en un sueño profundo.
Aceptando la derrota me relajo completamente, aunque mi mente parece ir a mil por segundo.
Antes de cerrar los ojos me pareció que había algo más de un metro hasta la superficie.
Sólo espero que alguien me haya visto y vengan pronto a sacarme de aquí.
Y si no es el caso, tampoco es tan mala idea vagar por el fondo del mar indefinidamente.
Ya no le tendré miedo al agua ni a no hacer pie, nunca más. Tampoco a la oscuridad, ni a los gritos, a no cumplir las expectativas. Ya no temeré el mañana ni me atormentará el pasado.
Sencilla y sinceramente, magnifico. Impresionante el final. Sinceramente. Sí.
ResponderEliminarGracias Kass, de verdad, significa mucho para mi :-)
ResponderEliminarUn besazo!