Me he despertado, no estabas. Entonces he recordado cuando te has despedido tan tierna y dulcemente mientras yo me sentía tan agotada física y mentalmente, y a la vez triste por no tener fuerzas para abrir los ojos, levantarme y abrazarte…
Me he despertado, y he visto tu camiseta. Y me he acordado de que me la has dejado para que la tuviera durante tu ausencia. Y una sonrisa se ha dibujado en mi cara, y otra en mi corazón.
Al despertarme he mirado la hora, pensando que sería lo suficientemente temprano como para poder volver a quedar contigo y verte. No podía creer lo tarde que era. Y he visto tus mensajes y llamadas perdidas. Y me he sentido… fatal. Triste y enfadada conmigo misma. Preocupada por cómo estarías tú. Pensando en lo increíbles que han sido estos tres días. Preguntándome cuándo volveremos a tener varios días seguidos libres para poder volver a estar los dos juntos en una nube y olvidarnos del resto del mundo y despreocuparnos del tiempo.
Tres días… tan sólo tres días, pero intensos, y me siento como si ya llevásemos más tiempo juntos. Bastó con el primero para engancharme a ti. El segundo ya empezó a materializar mi adicción. Y el tercero… no hay palabras para el tercero.
En este momento no estás, y te echo tanto de menos… Cómo puedo echarte tanto de menos en tan poco tiempo?
Me encanta como eres, como sientes, tu piel, tus besos, tus abrazos, como hueles, tus palabras, tus consejos, tus mimos, tu cariño…
Al despertar he sentido una gran mezcla de emociones, pensamientos, sentimientos. Podría haber pensado que todo había sido un sueño… pero tu camiseta está ahí… y también un filtro para tabaco de liar.
Jejeje... ¿qué tendrán las camisetas de ellos cuando ellos son sólo "él"? ;)
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