No te quiero.
Ya no te quiero.
Me has demostrado demasiado de nada.
Vete.
Fuera.
Pero si te abrí las puertas y nunca entraste…
No quiero verte más, no quiero hablarte más, no quiero volver a saber nada más de ti.
Déjame tranquila.
Calla.
Tu silencio hará estallar mi cabeza.
Olvídame.
¿Por qué sigues ahí?
Te estoy diciendo que te vayas.
Aunque nunca viniste.
¿Por qué aún te recuerdo?
Te digo que me olvides.
Vete y no vuelvas.
Pero si no estás ahí…
¿Por qué no dejas de molestarme?
Odio tu indiferencia…
¿Cuál es tu problema?
El mío es que estoy peleándome con el fantasma que mi mente ha creado para sustituirte.
Porque no estás.
Porque nunca has estado.
Porque a ti no puedo decirte que me olvides, cuando nunca has pensado en mi.
Es todo un arte dejar ir... sí... :)
ResponderEliminar